Raquel Jativa Casanova

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Blog

31 agosto, 2016

EL PROBLEMA DE LA DESIGUALDAD EN LA PAREJA ADOLESCENTE

Durante años se ha luchado contra la desigualdad en la pareja, se han realizado campañas para que los miembros de la pareja tengan un rol equitativo, y no haya una diferencia entre el dominante y el sumiso. Los cambios en las parejas españolas eran esperanzadores, las diferencias habían disminuido y la mirada social se había vuelto en contra de la desigualdad en la pareja.

A pesar de todos los movimientos y los esfuerzos por eliminar esta desigualdad, todavía quedaban restos de una mentalidad injusta sobre lo que era la pareja y lo que debían de ser sus componentes. En la actualidad continuamos viendo estas desigualdades, pero sorprende que las veamos tan claras en parejas adolescentes, y con un grado de convicción sobre la normalidad de las diferencias entre los miembros tan profundo.

Es posible que en cierto momento el trabajo para erradicar las diferencias se centrara en los casos en los que estas diferencias se hacían notables a través de la violencia y se apartaran los ojos de la prevención y la educación en valores de igualdad en la pareja, suponiendo que las nuevas generaciones no necesitaran ya esta información.

Por ello, todavía se deben dirigir esfuerzos para educar en valores de igualdad desde la infancia, cultivar la idea del respeto mutuo como base de la relación y eliminar mitos y conceptos erróneos que idealizan el amor de tal manera que impide la libertad e individualidad de los miembros de la pareja. Entre otros, existen en la adolescencia los siguientes mitos:

- Lo ideal es que las dos partes de la pareja quieran estar siempre juntos y compartan todo
- En una relación todas las necesidades están cubiertas, por lo que no necesitan nada más (o a nadie más)
- No se deben tener discusiones ni peleas
- Se deben tener las mismas amistades

Existen ciertos signos en la pareja adolescente que señalan una relación idealizada y no saludable para uno o ambos miembros. Estos signos pueden enseñarse a los adolescentes para que los reconozcan y los rechacen, de esta forma evitamos que se conviertan en habituales:

- Si no soporta a tus amigos/as y prefiere que quedéis siempre los dos a solas.
- Si siempre es el otro quien decide cuándo quedar, a qué hora, dónde...
- Si te dice que no le gusta que vayas a ninguna parte sin él/ella y te lo justifica diciendo que no puede estar sin ti.
- Si controla tu manera de vestir, maquillarte, hablar o comportarte.
- Si se muestra protector/a hacia ti diciendo cosas como: "yo sé lo que es bueno para ti", " sé lo que te conviene"...
- Si para conseguir lo que quiere hay veces que te hace sentir culpable.
- Si necesita saber todo lo que dicen tus colegas de él/la.
- Si intenta tener controlado tu móvil para saber con quién hablas.
- Si tiene la sensación de que le estás provocando para que "salte".
- Si no se fía de lo que le cuentas y lo comprueba.
- Si le cuesta mucho disculparse, y más si es ante ti.
- Si siente que, como hombre, tiene que proteger a las mujeres.
- Si se burla de ti y te avergüenza en público.
- Si critica constantemente tus opiniones o tu forma de pensar.
- Si no se interesa por tus cosas.
- Si alguna vez se pone tan nervioso/a contigo que descontrola y sientes miedo.
- Si te trata como si fueras menos competente que él/la.

Enseñar a los jóvenes que estos comportamientos no son parte del amor ayudará a que eviten relaciones tóxicas tanto en la adolescencia como en el futuro. Para que cambie la mentalidad colectiva sobre este fenómeno tan peligroso para el futuro, que es la desigualdad en la pareja, y la imagen del amor representada por comportamientos del tipo de los signos mencionados desaparezca, toda la sociedad y cada una de las personas que la conforman deben participar en difundir la idea de que el amor es respeto, libertad y confianza. De todos depende que en las generaciones futuras no exista la desigualdad en la pareja.

17 diciembre, 2015

COMO MANEJAR SITUACIONES DE AGRESIVIDAD Y EXIGENCIA

En ocasiones nos podemos encontrar con situaciones en las que otra persona reaccione con agresividad y exigencia contra nosotros. Por ejemplo un paciente a una enfermera o auxiliar, un conductor con el que hemos tenido un choque, un cliente enfadado, etc. Son situaciones difíciles en las que reaccionar a esos estados de una forma adecuada puede resolver la situación.

Primero debemos esperar a que disminuya la reacción emocional de la otra persona, dejándo que se desahogue, pues las reacciones de ira y agresividad suelen contener preocupaciones y miedos expresados de forma inadecuada. Intentar razonar con una persona en un estado de agresividad no va a funcionar, en ese momento la persona no quiere escuchar ni puede pensar de forma racional, por lo que simplemente esperamos a que disminuya la ira.

Es importante que ante una persona agresiva no mostremos ninguna señal de temor o inseguridad, sino que mostremos comprensión pero con firmeza y seriedad, para que la persona no interprete que estas reacciones le funcionan con nosotros, pues sólo provocaría que la reacción fuese a más o la utilizase más veces como forma de conseguir lo que quiere.

Siempre que podamos intentaremos controlar el contexto en el que resolvemos la situación, es decir, si podemos llevaremos a la persona a un sitio tranquilo, donde no haya mucho ruido ni muchas personas mirando, pues podrían ser causantes de mayor nerviosismo a ambas partes.

Cuando nos enfrentamos a personas en estados alterados es posible que nos pongamos nerviosos e incluso que reacciones también con enfado, tono elevado, movimientos violentos de los brazos, etc. Estas emociones debemos controlarlas en la medida de lo posible, manteniendo un tono de voz bajo y sosegado, para potenciar la expresión de firmeza y el control de la situación. Elevar el tono de voz no da razón a ninguna de las partes, de hecho, las personas dejamos de escuchar cuando alguien nos grita.

Las palabras: "cálmate", "tranquilizate", "no te pongas nervioso", producen el efecto contrario al deseado. Cuando escuchamos estas palabras nos sentimos atacados y aumenta nuestro enfado. Es mejor dejar a la persona que exprese lo que siente, sin interrumpir esta expresión, pues la persona necesita manifestar sus sentimjentos para poder calmarse y razonar. Atacar, criticar o regañar este comportamiento solo potenciará la agresividad de la persona.

Con personas muy hostiles y con mucha agresividad evitaremos el contacto físico con la persona agresiva, el contacto visual contínuo y estar muy cerca de la persona, y nos colocaremos entre la persona y la salida

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28 abril, 2015

I JORNADAS POR EL DÍA INTERNACIONAL DE ACCIÓN POR LA SALUD DE LAS MUJERES

LUNES 4 DE MAYO


Mañana
9:00-14:00 h. Curso Agentes de Salud. Fundación Cruz Blanca Teruel. Raquel Játiva, Marta Roche, Izarbe Forcén y Raquel Martín.
11:00-11:30 h. Descanso.


Tarde
16:00-21:00 h. Curso Agentes de Salud. Fundación Cruz Blanca Teruel. Raquel Játiva, Marta Roche, Izarbe Forcén y Raquel Martín
18:00-18:30 h. Descanso.


MARTES 5 DE MAYO


Mañana
9:00-9:30 h. Presentación de las jornadas. Alexia Sanz, Vicerrectora de la Universidad de Teruel .Raquel Játiva y Raquel Martín, organizadoras.
9:30-10:30 h. "VPH. Virus del Papiloma Humano". Dr. Rafael Hernando Gamboa Salazar, médico.
10:30-11:00 h. AECC. Paula Martínez.
11:00-11:30 h. Descanso.
11:30-12:00 h. "Apoyo a la crianza en el medio rural". Grupo de crianza Gúdar-Javalambre.
12:00-13:00 h. "Por qué Mamá es saludable para el funcionamiento de nuestro cerebro". Magdalena Méndez. Profesora de la Universidad de Zaragoza.
13:00-14:00 h. "Musicoterapia con mujeres víctimas de violencia de género". Ana Isabel Ripa.


Tarde
16:00-17:00 h. "Actividades acuáticas y salud: una propuesta de intervención con infancia."Ana María Catalán. Terapeuta Ocupacional.
17:00-18:00 h. Vídeo Prostitución y charla sobre Fundación Cruz Blanca Teruel. Raquel Játiva y Raquel Martín. Celia Cortés, Begoña Pradilla, María Serrano, Ana Naval y Luna Salamero. Autoras del vídeo.
18:00-18:30 h. Descanso.
18:30-19:30 h. Taller de defensa personal. Bumon.
19:30- 21:00 h. Cine forum "Voces encadenadas"


MIERCOLES 6 DE MAYO

Mañana
9:00- 14:00 h. Mesa redonda "Recursos para el bienestar de la mujer". Participan:
9:00-9:30 h. "Lactateruel, el grupo de apoyo a la lactancia en Teruel". Eva José Muñoz y Alicia Arnau.
9:30-11:00 h. "Consecuencias de la violencia en la salud de las mujeres y los recursos sociales". IAM (Instituto Aragonés de la Mujer, Teruel). Cristina Blasco, Luisa Valdivia y Alicia Izquierdo.
11:00-11:30 h. Descanso.
11:30-12:00 h. Turno de guardia social de atención a mujeres víctimas de violencia de género. Raquel Martín, trabajadora social.
12:00-12:30 h. Brisa de Mariposas. Montserrat García.
12:30-13:00 h. "Programa de detección precoz del riesgo social". Mercedes Muñoz, trabajadora social del Hospital Obispo Polanco de Teruel
13:00: 13:30 h. "Drogodependencias y Mujer". Centro de Solidaridad de Teruel. Yolanda Polo y Sara Bermúdez, psicólogas. Silvia Laporta, alumna del Prácticum del grado en Psicología.
13:30-14:00 h. Presentación recurso de Salud Mental: ASAPME Teruel. Marta Borrás, psicóloga sanitaria.

Tarde
16:00-17:00 h. Presentación investigación sobre VIH. Subdelegación del Gobierno. Raquel Sánchez.
17:00-18:00 h. "Estudio variables psicológicas en el dolor con pacientes con fibromialgia". Sara Maurel. Profesora de la Universidad de Teruel.
18:00-18:30 h. Descanso.
18:30-19:00 h. "Prevención en depresión perinatal a través de nuevas tecnologías". Raquel Serrano y Jorge Osma. Universidad de Teruel.
19:00-19:30 h. Clausura de las Jornadas. Raquel Játiva y Raquel Martín, organizadoras.
19:30-20:00 h. Taller de relajación en imaginación. Raquel Játiva Casanova. Consulta de Psicología
20:00-21:30 h. "Yoga para la mujer". Concha Mejía. Profesora de Yoga a través del Silencio.

Lugar de realización de las jornadas: Salón de Actos del Colegio Mayor (Campus de Teruel)
Lugar de realización del Taller de defensa personal, el Taller de "Yoga para la mujer" y "Musicoterapia con mujeres víctimas de violencia de género": Sala de Psicomotricidad (Campus de Teruel). Para estos talleres se necesita inscripción previa.

Se ha solicitado el reconocimiento de 0.5 créditos ECTS de actividades universitarias complementarias de Grado (Pendiente de aprobación por la Comisión de Garantía de la Calidad; Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Teruel Universidad de Zaragoza).

Preinscripciones e información en: jornadassaludteruel@gmail.com

20 enero, 2014

AFRONTAR EL MIEDO A NO SABER QUÉ VA A SUCEDER

Debemos confiar en nuestros recursos personales para afrontar situaciones futuras, aunque no sepamos cómo se van a desarrollar; de esta forma podremos reducir la ansiedad que genera el hecho de no saber lo que va a suceder.

 

Desde que decidí abrir una consulta de psicología, la frase que más he escuchado las últimas semanas es "Todos los comienzos son difíciles", incluso yo la repito una y otra vez. Decirnos frases como ésta tiene un objetivo: reducir la ansiedad generada por la incertidumbre.

 


La incertidumbre es la falta de conocimiento o certeza acerca del desenlace o las consecuencias futuras de alguna acción, situación o elemento. La vida está repleta de incertidumbre y, por tanto, constituye en sí misma un proceso de adaptación. Nadie sabe qué le puede deparar el futuro ni cómo se desarrollarán los acontecimientos, pero no a todo el mundo le afecta negativamente el hecho de no saber qué va a suceder, o cómo o cuándo terminará una situación. Para algunas personas la incertidumbre no supone una amenaza, e incluso no saber qué va a pasar pueden vivirlo como una aventura emocionante. Sin embargo, a otras personas, desconocer el futuro, aunque sea cercano, les produce una preocupación excesiva, problemas de sueño, estrés, ansiedad, etc. ¿Por qué existen estos polos tan opuestos? ¿A qué se deben estas diferencias? Y, lo más importante, ¿cómo podemos afrontar la incertidumbre sin que suponga un problema?
Las diferencias en la forma de afrontar situaciones de incertidumbre se deben al grado de tolerancia a la ambigüedad que tiene cada persona. La tolerancia a la ambigüedad se refiere a la capacidad de permanecer en una situación confusa e incierta manteniendo un funcionamiento normal en la vida cotidiana, sin reaccionar con estrés o intentar evitar esa situación.
El nivel de tolerancia a la incertidumbre de una persona se encuentra en un punto dentro de un continuo que abarca desde la intolerancia a la incertidumbre hasta un grado muy elevado de tolerancia a la incertidumbre; es decir, cualquier persona se encuentra en un punto entre reaccionar con estrés y ansiedad cuando no sabe qué va a suceder, y estar cómodo y despreocupado con respecto a la misma situación.
Entonces, ¿Cómo podemos llegar a estar cómodos con las situaciones de incertidumbre? Ante todo, debemos aceptar que existen problemas que no tienen solución, y otros problemas que se solucionan solos, pero que la mayoría de los problemas y situaciones inciertas requieren de esfuerzo y acción por parte de la persona para ser resueltos.
Cada persona tiene unos recursos personales con los que poder hacer frente a los acontecimientos. Conocerlos es el primer paso para utilizarlos. Estos recursos son habilidades, estrategias, conocimientos, pensamientos, conductas, etc., que adquirimos a lo largo de nuestra vida a través de la educación, las relaciones sociales y la experiencia. Nuestros recursos personales nos sirven de escudo y espada para enfrentarnos a situaciones adversas, favoreciendo nuestro bienestar y una mayor calidad de vida.

 


¿Cómo podemos descubrir nuestros recursos personales? Un ejercicio sencillo para plantearnos de qué recursos personales disponemos, es pensar (o incluso escribir) situaciones a las que nos hemos tenido que enfrentar en nuestra vida, cómo hemos reaccionado a esas situaciones y cuál ha sido el resultado. Por ejemplo, una situación podría ser un examen de la carrera; a esta situación me enfrento estudiando días antes, y, si aparece el estrés o el nerviosismo, me tomo una tila antes de entrar al examen y realizo un ejercicio de relajación; el resultado es un aprobado. Para esta situación he utilizado habilidades de estudio para superar la prueba escrita, conocimientos sobre los efectos relajantes de una planta y conocimientos sobre una técnica de relajación para reducir el nerviosismo. Otras personas podrían tener otros recursos personales útiles para enfrentarse a esta misma situación.
Una vez que sabemos qué son los recursos personales y cuáles se encuentran en nuestro repertorio, podemos tener la confianza en nosotros mismos de que podemos hacer frente a las situaciones, aunque no sepamos qué va a suceder ni cómo se van a desarrollar los acontecimientos.
¿Y si no tenemos todos los recursos personales necesarios para hacer frente a una situación? En este caso podemos llevar a cabo diversas acciones. Primero de todo podemos intentar hacerle frente a la situación con los recursos de los que disponemos, aunque no sean cien por cien efectivos para esa situación. Tenemos que tener claro que las dificultades no tienen que resolverse rápidamente ni de forma perfecta, ¡podemos cometer errores! Me explico utilizando el ejemplo anterior: puede que no tenga las habilidades de estudio necesarias para hacer frente a un examen muy complicado. Mi forma de enfrentarme a esa situación sería presentarme al examen aunque con mayor incertidumbre sobre el resultado. Supongamos que el resultado fuese un suspenso, sean sinceros y olvídense de los "peros", ¿se acaba ahí mi vida de estudiante? ¿Ha sido un rotundo fracaso? ¿Nunca podré volver a presentarme a un examen? ¿Ya no voy a saber estudiar para un examen y, por tanto, nunca más aprobaré un examen? La respuesta es depende. Depende de mí.


Esta última afirmación me permite introducir otra forma de actuar, y es, si compruebo que no tengo suficientes recursos personales para hacer frente a la situación, puedo improvisar realizando acciones nuevas y ver qué resultados producen; puedo aprender nuevos recursos para solucionar lo que ha quedado sin solucionar; o, puedo aprender posteriormente otros recursos que sean eficaces con los que afrontar situaciones similares futuras.
Además, también podemos pedir ayuda. Siempre hay alguien a quien acudir, ya sean familiares, amistades, compañeros o profesionales, que nos pueden ayudar o facilitar una solución. Los recursos sociales o familiares pueden ser muy útiles en gran cantidad de situaciones difíciles. Muchas veces pueden complementar nuestros recursos personales.
Por tanto, para reducir la incertidumbre y, por tanto, la ansiedad que genera, lo más efectivo es afrontar la situación realizando acciones que nos permitan ver resultados, aunque no sean exactamente los que deseamos, en vez de dejarnos llevar por las emociones negativas de miedo, tristeza, irritabilidad e indefensión (pensar que no podemos hacer nada para cambiar los resultados).
Confiar en nuestros recursos, en nuestra capacidad de aprendizaje y en nosotros mismos, no sólo nos facilitará hacer frente a las situaciones difíciles, sino que además aumentará nuestra tolerancia a la incertidumbre ya que aunque no sepamos qué va a ocurrir, sí sabemos que le haremos frente, y si no podemos solucionarlo, tendremos la certeza de que será una buena experiencia para aprender algo nuevo.

 

Raquel Játiva Casanova

 

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